Una bomba solar de agua, en esencia, es una bomba de agua accionada mediante energía solar. Esta tecnología es de gran utilidad en las explotaciones agrícolas ya que con ella desaparece la necesidad de utilizar generadores de gasoil o la necesidad de un punto de conexión a la red eléctrica. Esta mejora en cuanto a la fuente de energía permite optimizar los costes de operación ya que el recurso solar es gratuito frente al gasto en combustible o electricidad. Por este motivo los costes de operación se reducen considerablemente.

¿Para qué sirve el bombeo solar entonces?

Como todos sabemos, el agua es un recurso esencial para la agricultura. Si bien cada tipo de cultivo tendrá unas necesidades específicas de agua, lo que es seguro es que ninguno de ellos sobrevivirá ante una falta prolongada. Normalmente, el recurso hídrico utilizado por los regantes proviene de acequias, pozos, ríos, embalses, cisternas o fuentes de otro tipo. En muchos tipos de plantaciones, el reparto de agua se realiza por aspersión y por tanto es preciso la utilización de grupos de presión y bombas de agua para el correcto riego de toda la plantación extrayendo el agua de las fuentes antes mencionadas o acuíferos cercanos. Dichas ubicaciones por lo general se encuentran lejos de los núcleos urbanos y por tanto no se cuenta con suministro de agua corriente y por tanto es preciso instalar sistemas específicos para el bombeo del agua. La bomba solar, o dicho de otra forma, el bombeo solar, pretende facilitar el proceso y la operación de los sistemas de riego ya que el sistema de presión está alimentado directamente por paneles solares que generan la electricidad necesaria para alimentar la bomba de manera autónoma, sin necesidad de gastar dinero en combustible para los grupos electrógenos o en electricidad traída desde un punto de conexión a red eléctrica. Otra de las ventajas de esta tecnología es que es perfectamente apta para nuestra latitud siendo efectiva su instalación en todo el territorio nacional ya que aprovecha tanto la radiación directa como la difusa o la de albedo. Gracias a esta propiedad de los paneles fotovoltaicos, se puede conseguir energía incluso en los días nublados, si bien con un rendimiento inferior al obtenido en días de sol.

La energía fotovoltaica (o solar) se trata de un tipo de energía limpia considerada dentro del grupo de las energías renovables y por tanto amistosa con el medio ambiente. En comparación con la energía proveniente de los generadores de gasoil, dicha energía no contamina en el momento en que se genera.

 

 

¿Qué equipamiento se necesita para la bomba solar?

 

Este tipo de sistemas están formados los siguientes componentes descritos a continuación:

  1. Placas solares: Se trata de los paneles solares fotovoltaicos ampliamente conocidos a día de hoy. Es una tecnología más que probada y robusta que permite la obtención de electricidad a partir de la radiación proveniente del sol, es decir de los rayos solares.
  2. Regulador de carga: Este elemento es el encargado de absorber los picos de tensión provenientes del panel solar y proporcionar una salida de corriente uniforme que evite sobretensiones en la bomba solar.
  3. Baterías: Almacenan el exceso de corriente para poder ser utilizada en momentos de ausencia de luz solar (por la tarde o en días nublados). Es importante destacar que no son un elemento imprescindible, y aunque encarecen la instalación pueden resultar interesantes en lugares menos soleados para almacenar el exceso de electricidad generada en momentos de alta insolación, para ser utilizada en momentos de ausencia de luz solar.
  4. Inversor: Este elemento es el encargado de transformar la corriente continua producida en los paneles solares en corriente alterna que pueda ser utilizada por la bomba solar.

 

 

¿Qué ventajas obtienen las explotaciones agrícolas?

Utilizar un sistema de bombeo solar implica diferentes ventajas. La fundamental es el ahorro de dinero, por diversos factores, pero no es la única. Se listan a continuación.

1. En primer lugar, incrementamos la eficiencia energética del sistema, ya que la energía fotovoltaica es producida en el mismo lugar en el que es consumida. Además, en aquellas instalaciones que cuentan con baterías, es posible almacenar el excedente que produzcan los paneles, pudiendo utilizarse esa energía sobrante en situaciones de poca radiación solar.

2. Mantenimiento sencillo. Este equipamiento requiere un mantenimiento mínimo comparado con el que se necesita en grupos de bombeo tradicionales alimentados por grupos electrógenos.

3. Monitorización del funcionamiento. Estos sistemas permiten su monitorización permanente pudiendo obtener datos precisos de su funcionamiento. Esto permite conocer de forma pormenorizada si el sistema funciona a pleno rendimiento, cuánta energía es generada y usada, si existen fugas y otras informaciones de interés.

4. Este sistema de bombeo puede dimensionarse y, a posteriori, escalarse en función de las necesidades de la explotación agrícola. Tanto la maquinaria de extracción de agua como el equipo fotovoltaico pueden adaptarse a casi cualquier extensión. Algo así permite que cada explotación tenga una instalación en la que se obtenga la cantidad de agua adecuada, por lo que no se incurrirá en gastos innecesarios.

5. Por último, el beneficio medioambiental es patente. El funcionamiento de este sistema no produce emisiones contaminantes, sean líquidos o gaseosos. La alimentación de la maquinaria proviene de los paneles solares y sus baterías, componentes que no producen emisión alguna. Al no usarse gasolina u otros derivados del petróleo, no se dará ningún escape que puede acabar en un acuífero. De ese modo se ahorra dinero y se protege al medio ambiente.

¿Es realmente rentable?

Algo que hay que tener en cuenta en referencia a esta tecnología es su coste inicial, así como el que tendrá una vez esté operando. La inversión de entrada es mayor que al utilizar un generador eléctrico; sin embargo, a largo plazo el ahorro es mucho mayor. El coste en combustible se reduce a cero.

Además, si bien una instalación fotovoltaica producirá energía en función de la luz solar presente, los excedentes de electricidad generada pueden almacenarse en baterías. De esta forma se cuenta con un colchón con el que compensar en las horas de baja radiación solar.

También hay que tener en cuenta las posibilidades de automatización del sistema. La rentabilidad se potencia de esta manera, ya que se podrá programar el funcionamiento de la bomba atendiendo a unos criterios preestablecidos. Estos pueden modificarse de forma sencilla ante cualquier cambio en las necesidades de riego, en función de la época del año u otros factores. Además, el aumento del precio de la electricidad no afectará al sistema, ya que este genera su propia energía.

La inversión inicial se recupera en muchas ocasiones en el medio plazo (plazos de amortización de la inversión de cuatro o cinco años son frecuentes), y con creces. La eficiencia de este tipo de sistemas garantiza el ahorro, disminuye drásticamente el consumo y permite una utilización racional tanto del agua como de la energía.

En definitiva, una bomba solar de agua resulta de gran ayuda a las explotaciones agrícolas. Sea cual sea el tamaño de la explotación, este sistema puede escalarse en función de las necesidades o la disponibilidad de agua. Además, si bien requiere una cierta inversión inicial, esta se compensa con unos costes de operación y mantenimiento menores a los del resto de alternativas.

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