La eficiencia energética para empresas consiste en reducir el consumo que se requiere para proporcionar cualquier producto o servicio o para llevar a cabo cualquier actividad. Persigue proteger el medio ambiente reduciendo las emisiones de CO2 a la atmósfera y otros gases de efecto invernadero. Asimismo, el ahorro energético se traduce también en un ahorro económico, ya que al bajar el consumo lo hacen igualmente los costos en electricidad.

La Agencia Internacional de la Energía (AIE) estima que si se consigue aumentar el uso eficiente de la energía en edificios, procesos industriales y transporte se podría lograr que las necesidades energéticas mundiales disminuyeran en un tercio en 2050. Por lo tanto, se trata de un objetivo en el que las empresas juegan también un papel muy importante.

 

Ventajas de apostar por el ahorro energético en las empresas

Como consumidores directos de la energía, tienen en su mano la posibilidad de reducir el consumo para disminuir el gasto y promover su sustentabilidad económica. Una decisión que tiene una gran incidencia en el ámbito político y el ambiental. Asimismo, es una medida con la que maximizar el margen de beneficios y la eficacia en los procesos productivos y comerciales.

Por tanto desde este punto de vista la principal ventaja, que se convierte en la principal motivación, es simple y llanamente la de ahorrar dinero. No obstante, ha quedado demostrado desde hace mucho tiempo que la eficiencia energética aporta otros beneficios adicionales a las compañías, que se denominan beneficios múltiples, beneficios complementarios o beneficios no energéticos.

Entre ellos destacan la reducción del impacto que provoca el cambio climático por la contaminación del aire, el incremento de la seguridad energética que implica que disminuya el riesgo de que los precios para los consumidores se disparen, y la mejora de las condiciones interiores y de la salud, en general.

Los métodos que tratan de calcular el valor monetario de estos beneficios, como el Tuominen-Seppänen, demuestran que la ganancia económica que proporcionan las inversiones en eficiencia energética es mayor que el valor de la energía que se ahorra.

 

Otros beneficios de la eficiencia energética

Además del aspecto económico y medioambiental, la eficiencia energética también aporta beneficios a las empresas en muchos otros ámbitos. La digitalización del sector, por ejemplo, está permitiendo una mayor optimización del consumo debido a que existen herramientas que permiten controlar y analizar el gasto en los diferentes procesos productivos.

Esto equivale a un aumento de la productividad, lo que significa que las empresas más eficientes a nivel energético son también las más competitivas.

 

El uso eficiente de la energía para crear entornos de trabajo saludables

El uso eficiente de la energía tiene una incidencia fundamental en la creación de entornos de trabajo saludables, otra de las grandes ventajas para las empresas. Facilita mejores condiciones de salud y bienestar para los empleados, lo que se traduce en la disminución del riesgo de aparición de enfermedades cardiovasculares y respiratorias, así como alergias, estrés o ansiedad, sobre todo en los colectivos vulnerables.

Esto se traduce en que los trabajadores pueden ofrecer un mayor rendimiento y resultar más productivos para las empresas. Como consecuencia, la rotación de la plantilla es menor, ya que se consigue una mayor atracción y retención del talento. Los empleados valoran positivamente a aquellas compañías que no solamente centran sus objetivos en la ganancia económica, sino también en el bienestar social y la sostenibilidad ambiental.

La mejora en el ambiente de trabajo contribuye a reducir costos de operación y mantenimiento, lo que influye de forma determinante en la competitividad de las empresas pues aumenta el margen de ganancia, mejora la calidad de los productos y se agiliza la producción. Alinear la estrategia de eficiencia energética con las prioridades netas puede ayudar a las empresas a fortalecer su negocio y aumentar sus posibilidades de inversión y expansión.

 

Consecuencias en la generación, transmisión y distribución de la energía

La apuesta del sector industrial y comercial por planes de acción para aumentar el ahorro energético origina un impacto muy positivo en la generación, transmisión y distribución de la energía. Al aumentar la confianza en estos sistemas disminuye la volatilidad de los precios en el mercado. Esto significa que las compañías proveedoras también se aprovechan de estos beneficios adicionales.

Al convertirse la energía en un recurso tan accesible para los consumidores, estas empresas consiguen reducir sus costes administrativos y, por tanto, aumentar su cuenta de resultados. Asimismo las continuas actualizaciones del sistema de distribución, que resultan muy costosas, son cada vez menos necesarias, por lo que la implementación de la eficiencia energética se traduce en una mejora de su red de funcionamiento.

En GoSafe nos encargamos de asegurarnos de que se cumplan las expectativas de ahorro de nuestros clientes anticipadas por sus proveedores, una vez que estos instalan los sistemas de eficiencia energética. Una solución muy eficaz para garantizar el éxito de sus proyectos.

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